El oficial de arqueología de la Administración Civil recuperó el jueves decenas de artefactos arqueológicos en el yacimiento de Burj Lasana, en Cisjordania.
La operación, llevada a cabo en la zona B, cerca de Wadi Haramiya, se produjo tras la construcción de una villa palestina dentro del yacimiento declarado, que dañó los restos antiguos, según informó la Administración Civil.
Según la Administración Civil, los inspectores de su unidad de ejecución, actuando bajo la dirección del oficial de arqueología, incautaron antigüedades raras que habían sido saqueadas de la fortaleza cruzada adyacente.
Entre los objetos se encontraban monedas, piedras antiguas, capiteles y columnas de piedra de la época bizantina que se habían expuesto como piezas decorativas en el interior de la villa. También se confiscó un detector de metales encontrado en el recinto.
Los artefactos recuperados fueron trasladados al Museo del Buen Samaritano para su investigación y exposición, gestionado por la unidad de arqueología de la Administración Civil.
Las autoridades afirmaron que esta medida forma parte de un esfuerzo continuo por proteger los sitios patrimoniales, prevenir el robo de antigüedades y preservar los bienes arqueológicos de toda la región.
El yacimiento abarca desde la Edad del Hierro hasta la Edad Media.
El yacimiento de Burj Lasana, situado en lo alto de una colina con vistas a Wadi Haramiya, está considerado como uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la zona.
Las excavaciones y los estudios realizados han demostrado que estuvo habitado de forma continuada desde la Edad del Hierro hasta la Edad Media, con restos que incluyen una fortaleza de la época de las cruzadas, fragmentos arquitectónicos de una iglesia bizantina, cuevas funerarias, un baño ritual e instalaciones agrícolas romanas tempranas, según señaló la Administración Civil.
Estrecha vigilancia tras una directiva política
Tras una directiva a nivel político, la unidad de arqueología aumentó la vigilancia del saqueo en el yacimiento e identificó a los responsables de los daños, según informaron las autoridades. Añadieron que la construcción no autorizada dentro del yacimiento causó daños directos a los restos y alteró la estratigrafía histórica del lugar.
A., jefe de Ejecución, Investigaciones e Inteligencia de la unidad de arqueología de la Administración Civil, afirmó: «Proteger los yacimientos arqueológicos es fundamental para nuestro trabajo y para salvaguardar la historia de la región. Los daños causados a un yacimiento antiguo no solo perjudican al artefacto en sí, sino también a nuestra capacidad para comprender y documentar la historia que refleja. Seguiremos actuando sin descanso, utilizando todas las herramientas disponibles, para erradicar el robo de antigüedades y proteger el patrimonio nacional y la historia de la región».