Mientras los aviones de combate y misiles de crucero golpeaban los centros de mando de la Guardia Revolucionaria, un frente paralelo, al parecer, paralizaba la República Islámica desde adentro. Informes del sábado, 28 de febrero de 2026, indicaron que Irán entró en una neblina digital casi completa, en lo que parecía ser un ciberataque a gran escala acompañando la Operación "Rugido del León."

Infraestructuras críticas, sitios web oficiales y sistemas de comunicaciones de seguridad, al parecer, dejaron de funcionar, dejando a la dirigencia en un apagón de comunicaciones en el país y en el extranjero.

NetBlocks confirmó el sábado que la conectividad a internet en Irán descendió a un nivel extremadamente bajo, llegando al 4% del tráfico normal, señalando un cierre casi total del acceso a nivel nacional. El ataque, al parecer, también afectó los brazos propagandísticos del régimen: el sitio web de la IRNA estuvo fuera de línea por un período prolongado y Tasnim, identificado con la Guardia Revolucionaria, experimentó interrupciones severas y hackeos que, al parecer, mostraban mensajes subversivos contra el Líder Supremo Ali Khamenei.

El humo se eleva tras una explosión, después de que Israel y Estados Unidos lanzaran ataques contra Irán, en Teherán, Irán, el 28 de febrero de 2026.  (credit: MAJID ASGARIPOUR/WANA)
El humo se eleva tras una explosión, después de que Israel y Estados Unidos lanzaran ataques contra Irán, en Teherán, Irán, el 28 de febrero de 2026. (credit: MAJID ASGARIPOUR/WANA)

Ataque destinado a prevenir la coordinación del IRGC

Fuentes de inteligencia occidentales indicaron que el daño a la infraestructura de comunicaciones del IRGC tenía como objetivo evitar la coordinación de contraataques y perturbar la capacidad de lanzar drones y misiles balísticos por parte de las unidades cibernéticas y electrónicas iraníes.

Más allá de las caídas de sitios web, informes de Teherán y otras ciudades importantes, como Isfahán y Shiraz, describieron fallas en aplicaciones locales y servicios digitales del gobierno. La operación se presentó como el punto máximo de una campaña que comenzó en enero, cuando las transmisiones de satélite del gobierno fueron hackeadas, y contenidos que pedían el derrocamiento del régimen supuestamente se emitieron a millones de hogares.

El asalto del sábado se describió como sin precedentes en escala, combinando guerra electrónica que perturbó sistemas de navegación y comunicación con ataques de denegación de servicios (DDoS) y intrusiones profundas en sistemas de datos vinculados a la infraestructura energética y de aviación del país. Mientras el régimen intentaba apoyarse en su red "internet nacional" aislada, los informes sugirieron que también falló bajo la presión del ataque combinado, dejando a Irán expuesto y aislado durante un momento de crisis aguda.