Teherán debe ser confrontado: Trump y Netanyahu deberían liderar la posición moral de Occidente
En Washington, el llamado de Netanyahu a Trump debería resonar no solo en términos de disuasión estratégica sino de claridad moral.
En Washington, el llamado de Netanyahu a Trump debería resonar no solo en términos de disuasión estratégica sino de claridad moral.
La confianza global en América se está erosionando mientras el liderazgo errático, el poder privado y la incertidumbre estratégica están reconfigurando el orden mundial.
La identidad palestina tal como existe hoy no puede generar paz y solo conduce a más conflictos con Israel.
"Si termina así, será recordado como el peor presidente jamás para los iraníes", dijo a The Jerusalem Post un iraní que logró huir.
Si Arabia Saudita piensa que "sionista" es un insulto, no está lista para la paz o integración económica de los Acuerdos de Abraham.
En culturas dinásticas, la legitimidad se manifiesta a través de actos espectaculares ofrecidos a la testigo materna.
Apoyar al pueblo iraní requeriría que los activistas admitieran que un régimen antioccidental puede ser una máquina totalitaria de matanza.
Israel es vibrante pero imperfecto; la historia muestra que verdaderos líderes, a pesar de sus defectos, pueden guiar al país hacia un futuro más brillante.
Algo fundamental ha cambiado, permitiendo a Israel comenzar a pensar en dar vuelta a la página.
La fase dos del alto el fuego descansa en una peligrosa interpretación errónea de cómo terminan realmente las guerras en Oriente Medio.
Netanyahu y su gobierno deberían haber ideado una propuesta "día después" que convirtiera a Israel en un socio integral, en lugar de ceder a los caprichos de Trump y a los dictados de la Junta de Paz